Restos de un individuo y una herramienta localizadas en el interior de la Cueva del Hombre Muerto, Lérida. (ACN / Marta Lluvich)


El Grupo de Arqueología de Alta Montaña ha descubierto en la Cova del Hombre en el Valle de Siarb (Lérida), los restos humanos más antiguos documentados hasta ahora en el Pallars Sobirà y el conjunto del Pirineo catalán. El profesor de arqueología de la Universitat Autónoma de Barcelona, Ermengol Gassiot, ha destacado “la excepcionalidad del hallazgo por la elevada cantidad de individuos” que se han localizado y con perfiles de edad tan diferentes”.


En concreto, se han recuperado restos de un mínimo de siete personas desde niños recién nacidos, niños de entre 6 y 7 años, jóvenes o adultos. Las dataciones se han hecho sobre dos restos humanos de dos individuos diferentes y han proporcionado a los arqueólogos una cronología de Mediados de la Edad del Bronce, hace unos 3.500 años. Gassiot ha explicado que estos datos permiten afirmar que la Cova de l’Home Mort tuvo una utilización como cueva sepulcral como mínimo durante más de 120 años.


Gassiot se ha mostrado contundente y ha afirmado que hasta el momento se tenía conocimiento de la presencia humana, a lo largo de los últimos 10.000 años, en el Alto Pirineo (Parque Nacional de Aigüestortes y Estany de Sant Maurici y Parque Natural del Alto Pirineo) pero que «hasta ahora no conocíamos ningún entierro con tan buen estado de conservación y con restos humanos en todo el Pallars Sobirà”. Esta novedad permitirá a los investigadores realizar estudios en profundidad de cómo vivía la gente en el Pirineo hace más de 3.500 años, a través de sus restos antropológicos.

La campaña de excavación que se hizo el año 2017 en la Cueva del Hombre Muerto [ACN / Grupo de Arqueología de Alta Montaña (GAAM)].


El estudio en profundidad permitió recuperar restos de humanos, de fauna, cerámica y herramientas y se centró en los primeros 80 centímetros de sedimentos. Gassiot ha explicado que la Cueva del Hombre Muerto no destaca solamente por haber restos antropológicos sino, también por la “cantidad considerable de otros materiales arqueológicos como cerámica o herramientas».
En cuanto a los restos de cerámica encontrados en la cueva, la mayoría son de la época del entierro, pero otros, por el aspecto y comparando con otros yacimientos del Pirineo, hacen pensar en “épocas más antiguas” y Gassiot ha hablado hipotéticamente “de ocupaciones de época neolítica, hace 6.000 años”. Estos datos se podrían corroborar en posteriores campañas y bajando más en profundidad a la hora de excavar.

Restos de un botijo localizado en el interior de la Cueva del Hombre Muerto (ACN / Marta Lluvich).


La cueva fue descubierta hace más de 10 años por un vecino del municipio. En 2008 ya se realizó una documentación arqueológica preliminar y en 2017 el Grupo de Arqueología de Alta Montaña realizó un primer estudio en profundidad, con la colaboración del Ayuntamiento de Soriguera y el Parque Natural del Alto Pirineo.

Ahora, documentada la importancia del hallazgo, el alcalde de Soriguera, Josep Ramon Fontdevila, se ha comprometido a buscar financiación para seguir excavando y poder situar esta cueva dentro del mapa del patrimonio arqueológico y cultural del municipio. Para Fontdevila, una vez corroborada la importancia de la cueva es importante conservar el yacimiento y seguir documentando todo lo que hay en su interior.
La Cueva del Hombre Muerto es una pequeña cavidad cárstica que se encuentra a 1.170 metros de altitud. Está en un lugar de difícil acceso, orientada al noroeste y está formada por dos galerías estrechas y alargadas de poco más de 50 metros cuadrados entre las dos.

Fuente: lavanguardia.com | 13 de mayo de 2019

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