Los escalones descienden al hipogeo o cámara funeraria subterránea, fechado entre el siglo V y el III a.C. y que podría contener los restos de una o varias personas de alto rango social, además de valiosos objetos de la época. Foto: R. Haurillon, Inrap.


Un proyecto de construcción de una vivienda privada al sur de Aleria, en la costa este de la isla de Córcega, ha deparado un hallazgo inesperado: una vasta necrópolis de los periodos etrusco y romano, de una hectárea de extensión y que “presenta una densidad significativa de tumbas en un estado de conservación sin precedentes, asegura en un comunicado de prensa el Instituto Nacional de Investigaciones Arqueológicas Preventivas (Inrap), de Francia.

“La necrópolis de Lamajone, utilizada durante ocho siglos, del V a.C. al III d.C., está excepcionalmente bien conservada, incluidos los esqueletos de los individuos enterrados, lo cual es muy raro en Córcega debido a la acidez de la tierra“, explica Laurent Vidal, el director de las excavaciones arqueológicas junto con Catherine Rigeade, a National Geographic España.

Laurent Vidal y Catherine Rigeade, del Inrap, en la necrópolis de Lamajone, Córcega.


Las excavaciones arqueológicas, que empezaron en junio de 2018, han revelado la existencia de un hipogeo en las capas más profundas de la necrópolis: unos escalones descienden a una misteriosa cámara funeraria subterránea que aún no ha sido excavada y que podría encerrar importantes tesoros arqueológicos. El hipogeo, fechado entre el siglo V y el III a.C., podría contener los restos de una o varias personas de alto rango social, además de valiosos objetos de la época. “Durante 40 años no se había descubierto un monumento semejante, de una importancia excepcional en el Mediterráneo occidental, subraya el comunicado.

¿Los difuntos fueron enterrados en sentido opuesto de forma intencionada? Laurent Vidal, el director de las excavaciones arqueológicas, explica a National Geographic España que “más bien se trata de una coincidencia, pues las tumbas no parecen contemporáneas”. Foto: R. Haurillon, Inrap.


La excavación de la necrópolis de Lamajone está provocando sorpresa y emoción entre los arqueólogos: un contexto funerario intacto en un terreno sin construcciones previas, de uso tradicional agrícola, y que incluye varios tipos de tumbas antiguas.
“Aparte del hipogeo podemos encontrar tumbas de cremación, incluyendo al menos una hoguera rectangular, tumbas con cubierta de tégulas (tejas romanas), tumbas hechas con maderas clavadas y tumbas hechas con ladrillos que, según parece, son las más recientes, de los siglos II-III d.C.”, comenta Vidal.

Esqueleto en buen estado de conservación en una tumba hecha con ladrillos. Foto: R. Haurillon, Inrap.


Tumba con cubierta de tégulas, las típicas tejas romanas. Foto: R. Haurillon, Inrap.

Los arqueólogos han inventariado hasta ahora más de 200 objetos funerarios, incluyendo un centenar de vasijas completas, ungüentarios, un anillo con la representación de un animal jugando, pendientes decorados con estrellas… “Destaca un balsamario de cristal azul y con forma de cabeza femenina, que probablemente contenía un perfume y que fue depositado junto al ser difunto”, añade.

Esqueleto con una moneda en la boca y junto a un balsamario azul. La tumba debió de estar hecha con maderas clavadas. Foto: R. Haurillon, Inrap.


Este recipiente contenía un aceite perfumado. Foto: R. Haurillon, Inrap.

En las próximas semanas, los arqueólogos tratarán de acceder a la cámara funeraria y, por otro lado, se analizarán los restos óseos en un laboratorio para determinar la identidad de los difuntos, tanto el sexo como la edad, y las causas de la muerte, por ejemplo, las enfermedades que pudieron haber sufrido.

Fuentes: National Geographic | laprovence.com | 7 de marzo de 2019