Un trío de investigadores de la Universidad de Boston y el Dartmouth College descubrió que uno de nuestros ancestros antiguos probablemente tuvo más facilidad para dar a luz que los humanos modernos. En su artículo publicado en PLOS ONE, Natalie Laudicina, Frankee Rodriguez y Jeremy DeSilva describen cómo crearon modelos informáticos en 3D de algunos de nuestros ancestros antiguos y los compararon con humanos y chimpancés modernos, e informan de lo que encontraron.

Para muchas mujeres el parto es un proceso largo, doloroso y difícil. Investigaciones anteriores han sugerido que la razón por la que el parto es mucho más difícil en humanos, en comparación con los simios u otros animales, es porque hemos evolucionado para caminar erguidos y porque nuestros bebés tienen cabezas muy grandes.

El mayor tamaño del cerebro y del cráneo es una de las claves que explica por qué los nacimientos de los humanos modernos son más dolorosos.


A medida que los humanos desarrollaron una marcha erguida, nuestras pelvis cambiaron de una manera que hizo que el canal del parto estrechara. Durante el parto, un bebé humano moderno debe girar en el útero varias veces cuando los músculos pélvicos lo empujan a través del canal del parto.
En marcado contraste, los chimpancés dan a luz en poco tiempo y parecen experimentar muy poco dolor. En este nuevo estudio, los investigadores se preguntaron sobre la experiencia del nacimiento en uno de nuestros antepasados, el Australopithecus sediba, un homínido que vivió hace aproximadamente 1.95 millones de años.

En el caso de ‘Australopithecus sediba’, que vivió hace 1,9 millones de años, la cabeza del bebé tenía mucho más espacio.


Para averiguarlo, crearon una representación tridimensional de una pelvis del Australopithecus sediba utilizando imágenes de varios fósiles. Mientras lo hacían, también crearon representaciones en 3D del Australopithecus afarensis y del Homo erectus. Y, a fin de disponer de una comparación adicional, también crearon imágenes en 3-D de un humano moderno y una pelvis de chimpancé. Para estudiar el grado de dificultad de dar a luz, los investigadores también agregaron objetos del tamaño de un cráneo humano a las imágenes tridimensionales, ya que normalmente se asentaban en el canal de parto.

Los investigadores informan que el tamaño del canal de parto del Australopithecus sediba era bastante grande en comparación con el tamaño del cráneo del bebé que necesitaría pasar a través del mismo. Sugieren que esto indica que, en comparación con las mujeres modernas, al Austrlopithecus sediba le habría resultado mucho más fácil dar a luz.
Los investigadores también señalan que, contrariamente a la creencia popular, la evolución del canal de parto no fue un camino claramente definido de grande a pequeño: investigaciones previas han demostrado que un ancestro anterior, Lucy, (Australopithecus afarensis) probablemente tuvo un parto difícil.

Fuente: phys.org | 20 de septiembre de 2019