Cerro y asentamiento ibero de Alarcos.

Esta tarde ha tenido lugar en el Museo de la Merced, dentro del ciclo de conferencias ‘Los Iberos: Arqueología y Cultura’, la ponencia ‘La necrópolis ibérica de Alarcos en Ciudad Real’, a cargo de la profesora de la UCLM, Dña. Rosario García Huerta.
Alarcos tiene una ocupación ibérica muy amplia, desde el siglo VI al siglo I a.C., y faltaban encontrar las necrópolis durante ese periodo hasta que en 2013 se encontraron, la más moderna del siglo III al siglo I a.C. Este yacimiento se ha excavado en tres fases, y se ha publicado un libro sobre el tema el verano pasado, ha recordado la profesora.
Los iberos practicaban la incineración con sus muertos. “Hemos encontrado en buen estado unas 95 tumbas en relativo buen estado comparadas con el resto de las halladas”, explicaba Rosario García Huerta. “También se han hallado dos tumbas de dos niños inhumados, lo cual no era muy frecuente en esa población”.

Además, han aparecido piezas de ajuar con diferentes calidades y valores, lo que indica que pertenecieron a personas de diferentes clases sociales. Estos ajuares, añadió, reflejan datos muy importantes sobre cómo estaba estructurada la sociedad de aquella época. “Mediante estudios analíticos hemos podido comprobar el sexo e incluso la edad de los cadáveres, y también se ha descubierto qué tipo de árboles y plantas existían, es decir, qué combustible se utilizaba para las cremaciones en estos rituales mortuorios”. Los restos indican que hacían enterramientos con animales como ofrendas. Las necrópolis ofrecen información sobre la mentalidad de esas personas y esos pueblos.

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En el trabajo de investigación llevado por Rosario García han colaborado también profesores como Javier González y David Rodríguez; además han trabajado con un equipo multidisciplinar formado por muchas personas especialistas en diferentes campos. “Una investigación arqueológica necesita de personas expertas en ciencias que son auxiliares para nosotros, por ejemplo químicos para estudiar y trabajar con el carbono 14, antropólogos, análisis de fauna a cargo de los paleontólogos”, ha comentado antes del inicio de la charla.

Como algo curioso de destacar, la profesora habla del hallazgo de un túmulo de piezas calizas. Otro descubrimiento llamativo es el de tres falcatas o espadas, y una de ellas con una empuñadura con detalles en plata “lo que es raro de encontrar en este tipo de arma”. Asimismo, se ha descubierto el emplazamiento principal del enterramiento de la élite de la sociedad ibera de entonces.


Falcata íbera. La empuñadura remata en una cabeza de felino. La hoja estaba decorada con motivos embutidos en plata. Museo Arqueológico Nacional. Madrid.


En cuanto a cómo se han encontrado las tumbas, la profesora comenta que objetos hechos con metales como el hierro se conservan muy mal, por lo que han tenido que restaurar muchas piezas hechas con hierro. En cambio las piezas de cerámica, aunque rotas o despedazadas se ha conseguido “unirlas” y todo esto se puede ver -una vez extraído de la necrópolis- en el Museo Provincial de Ciudad Real.

Fuente: miciudadreal.es | 7 de marzo de 2019