David Patterson sostiene un diente de hipopótamo en el este de Turkana. Posteriormente, se tomó una muestra de este diente por hallar su firma isotópica y se incluyó en el estudio.


El cambio en la dieta se ha visto durante mucho tiempo como una de las adaptaciones críticas que distingue a nuestro propio género Homo de los ancestros humanos anteriores. Sin embargo, el momento y el contexto en que acontenció este cambio en la dieta han sido objeto de acalorados debates. Un El Dr. «La investigación reveló que el cambio en la dieta no ocurrió con los primeros miembros del género ‘Homo’, sino que, en realidad, ocurrió posteriormente, aproximadamente 300.000 más tarde con el ‘Homo erectus'», señala Andrew Barr, profesor asistente de antropología en la Unjversidad George Washington.

«A través del estudio de las dietas de mamíferos contemporáneos, así como de los antiguos suelos conservados en la cuenca de Turkana, este trabajo descarta la posibilidad de que el cambio en la dieta de nuestros antepasados ​​simplemente refleje un cambio en las condiciones ambientales», añade.

El equipo de investigación descubrió que la vegetación no cambió significativamente durante el período considerado, y que la mayoría de los otros grandes mamíferos permanecieron estáticos en su dieta. Los únicos cambios ocurridos parecen estar dentro del género Homo, esto es, entre los primeros miembros del género Homo y el Homo erectus, subraya el Dr. Patterson.

Esto es significativo porque para que los expertos acepten que cierto rasgo hizo a los ancestros humanos fundamentalmente más humanos, tal como estos cambios en la dieta, necesitan que se proporcionen tipos similares de datos en otros animales, ya que si se documenta que hubo una transición dietética similar en otros animales, quiere decirse entonces que no es exclusiva de los humanos, apunta el Dr. Patterson. Una de las características que separa a los humanos de los grandes simios es la existencia de una dieta variada que incluye diferentes recursos que estos grandes simios no pueden ingerir o que comen en cantidades muy pequeñas.

La investigación llevada a cabo encontró que hace aproximadamente 1,65 millones de años, los ancestros humanos comenzaron a consumir más recursos procedentes de las plantas C4, las cuales incluyen pastos y juncias, o a través de los animales que las ingieren, lo que plantea la pregunta: ¿cuál fue la causa que impulsó esta transición dietética?


«El estudio realizado contribuye a una diálogo más amplio entre la comunidad paleoantropológica y las hipótesis existentes sobre el momento y la importancia de los cambios en la dieta en el género ‘Homo'».
«Nuestros datos sugieren y respaldan la idea -largamente mantenida- de que algo realmente interesante sucedió dentro del linaje humano cuando comenzó a surgir el ‘Homo erectus’ en África oriental», finaliza el Dr. Patterson.

Fuente: George Washington University | 23 de julio de 2019